El puente de Los Tilos es el mayor de Europa sin apoyos. / FOTO: Raquel García (Tourlapalma)

Obras de ingeniería
Puentes, molinos y telescopios

Las necesidades de disponer de agua, de vadear barrancos o de observar el universo han creado estructuras sugerentes y en muchos casos espectaculares.

Las valiosas aguas de La Caldera cambiaron de manos varias veces en los años posteriores a la conquista de la isla . De Juan Fernández de Lugo pasaron a la compañía alemana Welzer, que a su vez las enajenó en beneficio de Jácome van Groenenberg (un colono flamenco que luego castellanizaría su apellido como Monteverde). El acueducto de Argual, que hoy podemos ver junto a la carretera entre Los Llanos de Aridane y Tazacorte, es el principal testimonio de una monumental obra hidráulica que quitó el sueño a los mejores ingenieros del siglo XVI. Su objetivo era trasladar los caudales del actual Parque Nacional a las plantaciones de caña de azúcar, ubicadas en torno a uno de los primeros asentamientos coloniales de la isla. Resulta tentador pensar que la acequia también estaba destinada a las abundantes fincas de plátanos que hoy vemos a su alrededor. Pero la historia nos demuestra que se trata de explotaciones muy posteriores, que comenzaron a sembrarse cuatro siglos después de la construcción del acueducto.

El acueducto de Argual llevaba el agua de La Caldera hasta los ingenios azucareros de Argual. / FOTO: Soledad Luis (Tourlapalma)
   
 
El agua era el motor de los molinos harineros del norte, que en las zonas más secas funcionaban con la fuerza del viento 
 
   
Molino tradicional en el barrio de El Calvario (Garafía). / FOTO: Raquel García (Tourlapalma)
   

El agua era también el motor de los molinos harineros del norte de La Palma , que en otras zonas más secas funcionaban con la fuerza del viento. De entre los hidráulicos uno de los mejor conservados es El Regente, en el municipio de San Andrés y Sauces. Lo que hoy es un punto de venta de artesanía fue en el pasado una de las infraestructuras más importantes de la comarca, que abastecía de cereales a los caseríos de varios kilómetros a la redonda. Debemos esta emblemática obra al impulso de Luis Vandewalle y Quintana, que lo mandó edificar en 1873. En el Parque Natural de las Nieves subsisten también algunos de los Molinos de Bellido, que llegaron a ser trece durante el siglo XIX. Sus propietarios aprovechaban las acequias del Barranco del Río, que abastecían de agua a Santa Cruz de La Palma , para hacer mover sus engranajes, encajados en llamativas torres blancas. El Remanente, edificado en el siglo XVIII y rehabilitado para el turismo rural en 1999, es otro conocido molino hidráulico de la zona.

En cuanto a los molinos de viento, debemos empezar por hablar de Isidoro Ortega. Este ingeniero autodidacta, natural de Santa Cruz de La Palma , diseñó una buena parte de los que podemos ver en la isla (aunque de hecho sus bocetos han llegado hasta Fuerteventura). Uno de los más conocidos es el situado en el Hoyo de Mazo y sirve de taller para una conocida familia de artesanos, especializados en la reproducción de cerámicas aborígenes. En el municipio de Garafía hay otros cuatro molinos nacidos de su ingenio, que se ubican respectivamente en los barrios de Las Tricias, Llano Negro, Santo Domingo y El Calvario. Y en Puntagorda encontramos también el Molino de El Roque, cuyo alzado se debe en este caso a los hermanos Acosta.

Bastante más cercanos a nuestro tiempo resultan las dos infraestructuras con las que acabamos nuestro recorrido arquitectónico por la isla. En 1985 se inauguraron los primeros telescopios del Observatorio Astrofísico del Roque de los Muchachos, que ocupan el punto más alto de la isla. Al acto acudieron los representantes de siete gobiernos europeos, lo que da una idea de la importancia del acontecimiento para la comunidad científica internacional. Entre las más de una docena de instalaciones del complejo encontramos varios récords del mundo: el mayor telescopio óptico terrestre (el GTC, con 10,4 metros de diámetro), el telescopio solar más avanzado (SST, de titularidad sueca) o el mayor colector de radiación gamma de su tipo (el MAGIC, participado por Alemania, Italia y España).

Finalmente, en diciembre de 2002 se abrió al tráfico el gigantesco Puente de Los Tilos, que desemboca en el casco urbano de San Andrés y Sauces. Es el mayor de Europa sin apoyos intermedios y salva un desnivel de 250 metros sobre el Barranco del Agua. Por una de las obras públicas más emblemáticas de Canarias circulan diariamente unos 3.000 vehículos, que se ahorran así unos dos kilómetros de camino en su recorrido hacia o desde la capital de la isla.
   

 



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